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Un ejército sorprendente

Written by on 29/07/2026

¿Te has imaginado cómo es el ejército de Dios? Tal vez son ángeles con poderes deslumbrantes, armas poderosas, soldados enormes y muy fuertes. La biblia nos dice que el rey David tuvo un ejército que se parecía al de Dios, hoy vamos a descubrir cómo es ese ejército.

Hay momentos en la historia de Dios con Su pueblo que marcan un antes y un después. Al estudiar la vida de David, encontramos uno de esos momentos en Siclag. Después de atravesar desiertos, persecuciones y tiempos difíciles, fue allí donde comenzaron a unirse hombres que más adelante serían conocidos como el ejército de Dios.

La Escritura declara: “Porque entonces todos los días venía ayuda a David, hasta hacerse un gran ejército, como ejército de Dios.”(1 Crónicas 12:22).

Creo que esta historia no quedó registrada únicamente para hablarnos del pasado. Es una figura profética de lo que el Señor está haciendo en nuestros días.

Con todo mi corazón creo que Dios está levantando un poderoso ejército sobre la tierra. Nos acercamos a tiempos extraordinarios, donde veremos un mover del Espíritu Santo como nunca antes en la historia de la Iglesia. Y para esa gran cosecha y esas grandes conquistas, Dios está preparando hombres y mujeres que le amen, le sirvan y estén completamente disponibles para Él.

Cuando leo la diferencia entre el ejército de Saúl y el ejército de David, encuentro una enseñanza muy importante. Saúl escogía a las personas por su apariencia, por sus capacidades o por su fuerza. David, en cambio, reunió hombres que fueron transformados por Dios.

Hoy sigue siendo igual. El Señor no está buscando simplemente personas talentosas; está buscando corazones rendidos. Personas que sean valientes, fieles, entrenadas en Su Palabra, llenas del Espíritu Santo y comprometidas con una sola visión: declarar al mundo que Jesucristo es el Señor.

Como escribió el apóstol Pablo: “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.” (2 Timoteo 2:3).

Ser parte del ejército de Dios implica compromiso, perseverancia y disposición para servir por encima de cualquier dificultad.

Nuestra visión nunca puede reducirse a lo que Dios puede hacer por nosotros. Nuestra visión es Cristo. Vivimos para anunciar que Él vive, que resucitó y que sigue transformando vidas. Esa es la razón por la que servimos, evangelizamos y llevamos el mensaje del Evangelio hasta lo último de la tierra.

Jesús mismo nos recordó cuál es nuestra misión cuando dijo: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones…” (Mateo 28:18-19).

Uno de los aspectos que más llama mi atención del ejército de David es que entre ellos estaban los hijos de Isacar, hombres entendidos en los tiempos, que sabían lo que Israel debía hacer.

La Biblia dice: “De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer…” (1 Crónicas 12:32).

Siempre he creído que esa es una de las cualidades que más necesita la Iglesia en esta generación.

Entender los tiempos de Dios hace la diferencia entre avanzar o detenerse, entre conquistar o perder una oportunidad. Hay momentos para esperar y momentos para caminar por fe. Cuando aprendemos a discernir la voz del Señor, evitamos actuar por impulso y comenzamos a movernos conforme a Su perfecta voluntad.

Mi oración es que el Espíritu Santo nos conceda ese discernimiento, para que podamos reconocer lo que Dios está haciendo en este tiempo y responder con obediencia.

También creo que el Señor sigue levantando un ejército formado por personas de toda condición. Él llama tanto al empresario como al estudiante, al profesional como al obrero, al joven como al adulto. Lo que hace la diferencia no es la posición que alguien ocupa, sino un corazón dispuesto a servirle con fidelidad.

Y esa tarea no la hacemos en nuestras propias fuerzas. Dios prometió derramar Su Espíritu sobre aquellos que le sirven. “Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.”(Joel 2:29).

Por eso, el verdadero ejército de Dios no se distingue solamente por su capacidad, sino porque está lleno del Espíritu Santo, preparado para cumplir el propósito del Señor en esta generación.

Mi oración es que cada uno de nosotros decida formar parte de ese ejército. Que seamos hombres y mujeres valientes, fieles, preparados y llenos del Espíritu Santo; creyentes que entiendan los tiempos y estén listos para extender el Reino de Dios hasta que toda la tierra proclame que Jesucristo es el Señor.

Como respondió el profeta Isaías al llamado de Dios, que esa también sea nuestra respuesta: “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.” (Isaías 6:8).

Pastor Ricardo Rodríguez

 


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